Project N. 0/49   India, 2013

Roshan Susairaj

Un proyecto individual respaldado por la Fundación

 

Hoy en día  Roshan Soosaoraj es un adolescente brillante, lleno de energía y de optimismo…

Nacido en Chennai, Tamil Nadu, en julio 2003, su vida sufrió un trágico giro al año siguiente tras el desastre provocado por el tsunami, que destruyó las viviendas rudimentarias de la población que allí vivía. El gobierno les proporcionó un techo en barrios “temporales”, donde la familia de Roshan pudo vivir durante diez años. 

Otros desafíos esperaban al pequeño Roshan. En 2011, a la edad de ocho años, le diagnosticaron una forma rara de cáncer de huesos, que condujo a la amputación de su miembro inferior derecho por encima de la rodilla. Se le atribuyó una prótesis “estándar” ofrecida por el gobierno, de ningún modo adaptada a su fisionomía. Es cierto que pudo volver al colegio, pero se vio rechazado por sus camaradas de clase, provocando que sufriera del aislamiento social. 

Por otro lado, el vecindario, bajo la influencia de las creencias populares, consideró el caso de Roshan como algo vinculado a la superstición. No solamente él, sino toda su familia se vio aislada de la sociedad y al mismo tiempo, debido a la falta de medios financieros, su situación física se iba degradando. .

Fue entonces cuando Doña Maria Elena Cuomo llegó de visita a la región en 2013 para encargarse de los programas de educación promovidos por la Fundación y un dignatario de la iglesia local decidió presentarle a Roshan. Gracias a este encuentro, la Fundación decidió respaldar al muchacho para lograr su rehabilitación física y social. 

Inmediatamente la Fundación tomó contacto con el Director de reeducación del célebre hospital Apollo. El Doctor Raj Prasana procedió así a un diagnóstico completo del estado de Roshan. En base a dicho examen, se encomendó a la sociedad Ottoback Healthcare el pedido de una prótesis hidroneumática, especialmente concebida para el adolescente. Posteriormente, un régimen especial de alimentación y de reeducación le permitió adaptarse a las capacidades del  nuevo material.

Con el tiempo, un seguimiento cotidiano, un apoyo constante y una  calurosa atención han hecho posible que Roshan y su familia pudieran reconstruir su esperanza y bienestar. Él  pudo integrar una nueva escuela mientras que su madre encontró un empleo. Y como resultado de todo ello, los demás miembros de su familia se pudieron consagrar serenamente a sus actividades en el trabajo como fontanero para el padre y los estudios secundarios para su hermana.

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